El GTC duplica este año su capacidad de observación con otros dos instrumentos

El GTC duplica este año su capacidad de observación con otros dos instrumentos

  • El telescopio palmero completa antes de diciembre todos los rangos posibles.

Este 2015 será un gran año para el Gran Telescopio Canarias. Antes de diciembre el GTC acogerá dos nuevos instrumentos, incluidos en su diseño inicial, con los que ampliará su capacidad de observación y completará todos los rangos posibles de investigación del firmamento. “Por fin”, resume el jefe de operaciones científicas de la infraestructura palmera, Alberto Cabrera, quien indica que con la llegada de estos dos instrumentos, más otro previsto en 2016, “el telescopio podrá explotar al cien por cien su capacidad”.

Han tenido que pasar seis años para ello ya que el GTC, como casi todas las infraestructuras científicas del país, ha padecido las consecuencias de los recortes derivados de la recesión económica. “Si hubiéramos tenido fondos, se habrían instalado antes”, admite Cabrera quien, no obstante, asegura que el rendimiento de telescopio en sus primeros años “ha sido notable”.

“Estamos al nivel de grandes telescopios del mundo, con una media anual de 50 publicaciones científicas derivadas de observaciones del GTC”, comenta su jefe de Operaciones Científicas, quien puntualiza que “no es una fábrica de churros en la que metes los datos y tienes un artículo interesante, sino que requiere un tiempo de análisis más allá de la observación”.

Aún así, Cabrera que ayer participó en una de las sesiones de la Semana Europea de la Astronomía y las Ciencias del Espacio (Ewass), que se celebra en la Isla, calcula que a pesar de la juventud del GTC, “en torno a 250 investigadores han hecho uso de la observación del telescopio” y recuerda que “casi cualquier campo tiene cabida en la infraestructura, salvo física solar”, que no realiza al ser un telescopio nocturno.

La mayor parte de los estudios, en concreto el 92,5% de los trabajos, parten de centros científicos españoles, por la propia naturaleza de la instalación. Es el Gobierno español el que pone la mayor parte de los fondos, pero el GTC completa su presupuesto con la aportación de México y la Universidad de Florida.

“La ciencia parte de la colaboración, no hay competencia real, puesto que de lo que se trata cuando se planifican infraestructuras es de completar aquellos segmentos que otros no hacen”, explica el jefe de Operaciones Científicas del GTC. Esta situación es clave en el interés que tiene la empresa que gestiona el telescopio, Grantecan, en aumentar la capacidad de observación: “Cuanto mayor sea el rango que se ofrece a los científicos más demanda de uso habrá”, indica Cabrera.

Hasta el momento, el telescopio ubicado en el Observatorio del Roque de los Muchachos opera con dos instrumentos: Osiris y Canaricam. Precisamente, este último tiene fecha de caducidad, a la espera de que la tecnología se instale en satélites que ofrecen mejor observación que un telescopio en tierra.

Aún así, el futuro del GTC es seguir creciendo y de ahí la llegada de los nuevos instrumentos. Dos de ellos se colocarán en la infraestructura a lo largo de este año y además el próximo 2016 está previsto la incorporación de un quinto, con lo que ya el telescopio sería el ansiado desde 2009.

Por el momento, solo uno de ellos es propiedad del Instituto de Astrofísica de Canarias, Emir, lo que implica que ha sido la institución la que ha asumido los costes y debe por tanto hacerse cargo de su gestión. Mientras, los otros son lo que se denomina como instrumento visitante: Un equipo determinado de investigación los cede al GTC aunque para uso común. Estos dos llevan los nombres de Circe y Hors.

“Vendrán a aumentar la versatilidad del telescopio”, explica Antonio Cabrera, que puntualiza que por su propia tecnología no son capaces de trabajar de forma simultánea. Sin embargo, sí se pretende compaginar las tareas de Osiris con la puesta en marcha del sistema de óptica adaptativa.

El avance de la instrumentación está en el rango de observación puesto que cada elemento se centra en uno diferente. Por ejemplo, el espectro infrarrojo hasta ahora no ha podido ser vigilado desde el Gran Telescopio Canarias, “pero a partir del próximo año llenaremos todos los nichos”.

Cabrera informa de que GTC dedica en torno al 80% del tiempo a observación y el 20% restante a mantenimiento y puesta a punto. Pero además presume de otro hito: La eficiencia del tiempo. “Es un telescopio que se usa en modo cola, es decir, que el telescopio observa por sí solo”, explica para añadir que “la intención es lograr que todo el tiempo que pueda operar esté produciendo datos y estamos cerca del 95%, mientras que el resto apenas alcanza el 70%”.

Fuente: www.laopinion.es



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